“podemos hablar sin decir nada” – archipiélagos, forestar, y el próximo anomalía fest

Fotografía de portada por y cortesía de Rocío Perna.

Había una vez un grupo de jóvenes músicos bonaerenses que se cansaron de los lugares comunes, aunaron fuerzas, y plantaron una semillita. Esa semillita germinó y devino en anomalía: anomalía, que es mitad colectivo artístico, mitad productora de eventos, mitad sello discográfico.

El año que acaba de acabar fue particularmente agitado y especial para anomalía y su público – por varios motivos. Al catálogo discográfico fueron agregadas nuevas grabaciones de bandas clásicas del colectivo (como Hungría) y de otras que se suman (como Los Días). Se incorporaron también agrupaciones del interior del país, como Las Mañanas (de Río Negro). Y, recibieron su merecida edición física varios títulos, como Todas Las Líneas de Nadie Nunca Nada.

Pero, quizás lo más admirable del 2019 de anomalía haya sido su crecimiento y exposición a nivel internacional. Por poner un ejemplo: a mediados de agosto, Puerto Austral tocaron la hermosa “Kóshkil” y otras seis gemas en el aclamado festival ‘ArcTanGent’ (en Bristol, Inglaterra).

Por poner otros: en mayo, YON, Malviaje, Colonia de Vacaciones y Transmigration Of The Soul participaron en el festival chileno ‘LeRock’. archipiélagos estuvieron en México, y telonearon a Mineral durante la visita del cuarteto norteamericano a Buenos Aires. Juan Godfrid (guitarrista de Kyori, baterista de Malviaje, y productor de innumerables otras bandas de acá y el más allá) se juntó con Leo Bazán (artista visual, y guitarrista de fotogramas) y emprendieron la producción de Growing Aside, el primer documental sobre math-rock a nivel global. Y Fecking Bahamas, algo así como una Wikipedia prolija de este género, publicó en noviembre una excelente entrevista con Diego Fraga (de Puerto Austral y archipiélagos) y Juan.

En algún momento de 2020, anomalía cumplirá un lustro de intensa e ininterrumpida actividad. En este tiempo, unos 40 discos, EPs y splits de más de 20 bandas han sido editados por la mitad sello, en tanto que la mitad productora ha organizado y llevado a cabo alrededor de 30 eventos. Estos incluyen una veintena de ‘anomalías’ o ‘fechas anómalas’ (en cada una de las cuales suelen participar tres o cuatro bandas de la mitad colectivo o amigas), y tres ‘fest’, en los que la muchachada tira la casa por la ventana. No satisfechos con deleitar al público promocionando algunas de las propuestas artísticas locales más interesantes de las que se tengan memoria, anomalía ha sido anfitriona de bandas referentes y amigas de afuera, como las chilenas Hélices, tortuganónima y La ciencia simple.

Para la familia de anomalía (y quienes consumimos ciegamente lo que hacen), este año recién salido del horno comienza el lunes 13 en Niceto Club, en Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Allí tendrá lugar el primero de seguramente varios eventos de la productora a lo largo de los próximos doce meses: el cuarto ‘anomalía fest’, con archipiélagos y forestar como teloneros del trío inglés TTNG (que viajarán a estas tierras para celebrar el décimo aniversario de su debut Animals).

¿Que quién es quién?

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forestar, circa agosto 2019, en Rosario, Santa Fe. Fotografía por y cortesía de Flor Inda.

forestar es un trío de Santa Fe formado por el baterista Jonathan Gabriel Gómez y los guitarristas Genaro Carranza y Gabriel Schubert. Los músicos llevan algún tiempo tocando en su provincia y alrededores, y recientemente pasaron a formar parte del catálogo de anomalía – primero, en abril, con esa maravilla que es forestar; y luego, en la primavera, con “marzo temprano” (unos exquisitos e intrincados cinco minutos en los que cantan sobre la muerte y la vida).

Por su parte, archipiélagos es un quinteto de Buenos Aires que comenzó a hacer ruido la música más preciosa de este lado del Río de La Plata en 2014. Hoy, y desde hace un par de años, son sus integrantes el bajista Brian Duffau, el baterista Sebastián Ayala, el trompetista Santiago Nerone, y los guitarristas Facundo Fritzler y el mencionado Diego Fraga. Ésta es la formación que nos deleita durante los 40 minutos y medio del flamante archipiélagos y los ocho de “guermantes”, una épica en tres movimientos que suena como algo que les habría salido a Anderson, Squire y compañía si hubieran formado una banda de punk en el siglo XXI. (Diego reemplazó a Martín Zambrano, quien aparece en el EP de 2014 y el split de 2015 junto a Hungría y dislexia free; completa la discografía de archipiélagos otro split de 2017 con Diente de Oro.)

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archipiélagos, circa diciembre 2018, en la Reserva Ecológica Costanera Sur, Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Fotografía por y cortesía de Fernanda Guitian.

Los miembros de ambas bandas y sus seguidores estarán preguntándose por el split archipiélagos/forestar, y si va a ser mencionado. Y sí, va a ser mencionado. Porque el split es el más corto de los que integran el catálogo del sello: son apenas dos canciones de 40 y tantos segundos. Pero también por lo que significan esas canciones en las discografías de las bandas: “la invernada” es una de las apenas tres piezas con voces de forestar, mientras que en “el talar” escuchamos a los archipiélagos más directos (parecidos a los de la primera parte de “guermantes”).

Por cierto, que el split no es la única intersección a la fecha entre las dos bandas. archipiélagos y forestar se desvían un poco de la norma de las formaciones de rock: en una hay trompeta y en la otra no hay bajo. Además, en forestar y archipiélagos (ambos homónimos, ambos primeros larga duración, ambos editados en 2019) encontramos seis composiciones originales, y a su vez en ellas a los principales ingredientes que distinguen al math, emo y demás géneros musicales en los que anomalía se especializa.

A saber: arpegios, guitarras limpias (o más o menos), melodías que te perforan el corazón, bastante tapping, métricas irregulares, vueltas de tuerca con el ritmo y los acentos, mucha dinámica (ésa por la que siempre se elogia a los Pixies, pero al cubo), y un especial énfasis en las secciones instrumentales, la voz teniendo mucho menos protagonismo que en otras variantes del rock. (La voz aparece en todas las piezas en archipiélagos, que en archipiélagos es una novedad, y ni siquiera ahí cumple el rol tradicional.)

Después, cada disco tiene lo suyo.

“galápagos”, que abre archipiélagos, es una de las cosas más geniales que han salido de sus autores (y vaya si habrá varias). Empieza de la nada misma y va creciendo como una bola de nieve; en particular, es un momento hermoso cuando Sebastián comienza a jugar con la batería al cabo del primer minuto y medio. Y eso es solo el principio: después vienen las adictivas guitarras de “nunavut”, la trompeta durante la noche jazzera con que arranca “espóradas”, la combinación de 5 y 6 tras la primera estrofa en “tierra del fuego”, el bajo que se apodera de esa parte cuando vuelven las voces en “rapa nui” a los cuatro minutos y medio, etcétera etcétera.

No faltan tampoco momentos memorables en forestar. Uno de los mejores es en la segunda mitad de “infinito punto rojo”, cuando las guitarras tocan ocho compases de 5/4 contra los diez de 4/4 de la batería – todo esto precediendo unos arpegios medio marcianos muy copados. También están la dulce “lo último que se pierde”, los parches al comienzo de “acaso hubo búhos acá”, los frecuentes cambios de métrica en “franfur”, y los hipnóticos dos minutos que cierran “tos de perro” (y el disco).

Así las cosas, al igual que sus anteriores ediciones, el próximo ‘anomalía fest’ será toda una celebración. La música generada por archipiélagos y forestar (y las demás bandas que integran o han integrado anomalía) es de una belleza difícil de encontrar en otras partes. El colectivo está repleto de artistas excepcionales con una sensibilidad particular – no solo los músicos, sino también quienes se encargan del aspecto visual de algunas de las producciones (como Roberta y Renata Di Paolo, y Yamila y Nacho Maestu).

anomalía, además, es evidencia de que la cultura local no es lo chata que lamentablemente estamos acostumbrados a asumir con frecuencia: por si ‘talentosa’ fuera poco, esta gente es inquieta y trabajadora. También es generosa, y de esto quien escribe puede dar fe más de una vez. (¡Gracias, Brian! ¡Gracias, Brian!) Seguramente, las bandas hacen lo que hacen por una necesidad emocional o algo así. En cualquier caso, existe todo el tiempo la sensación de que también nos ayudan al resto a pensar/sentir las cosas de muchas otras maneras. (Para colmo, dejan a Argentina muy bien parada en el exterior.)

Por todo lo anterior, uno no deja de desear que la popularidad del sello siga creciendo este año como lo viene haciendo desde hace casi cinco. Y que no pase mucho hasta que anomalía sea visto de la misma forma en que hoy lo son 4AD, Epitaph y (más acá en tiempo y espacio) Laptra.

Y (algunos que no eran veganos) comieron perdices.

archipiélagos y forestar se presentan junto a TTNG durante el próximo ‘anomalía fest’ el lunes 13 de enero a las 20 hs. en Niceto Club (Niceto Vega 5510), Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Las entradas se encuentran a la venta por Ticketek.

archipiélagos, forestar y la totalidad del catálogo de anomalía está disponible en Bandcamp.

Podés contactar y seguir a anomalía a través de Instagram, Facebook e YouTube.

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Juan Godfrid y Federico Segura (ambos de Kyori y Malviaje) poniendo un poco de orden en la Cumbre del G-20, circa noviembre 2018, en Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

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